30 km/h: ¿hacia una ciudad sin coches?

El 11 de mayo de 2021 entra en vigor el nuevo límite genérico de velocidad en áreas urbanas, fijado en 30 km/h. La normativa, publicada hace seis meses, entra en vigor después de un periodo de adaptación para los ciudadanos y para las autoridades, que tendrían que haber adaptado la señalización. Los nuevos límites de velocidad en ciudad son los siguientes:

  • 20 km/h: vías sin diferencia de altura entre la calzada y la acera.
  • 30 km/h: vías de un solo carril por sentido.
  • 50 km/h: vías de dos o más carriles por sentido.

En cualquier caso la señalización puede establecer límites diferentes de los señalados por circunstancias especiales. En algunas ciudades se aplica el límite de 20 km/h en carriles por los que pueden circular bicicletas o patinetes, por ejemplo, aunque la vía tenga dos o más carriles para el mismo sentido.

¿Por qué se reducen los límites de velocidad en vías urbanas? La UE lleva más de una década impulsando políticas de seguridad vial con un objetivo muy ambicioso: que no haya muertes ni heridos graves por accidentes de tráfico en 2050 (Visión cero). Entre 2010 y 2020 la mortalidad en carretera se redujo en España en un 44%; pese a ser una cifra muy positiva no alcanzó el objetivo del 50%, y hay que tener en cuenta que los datos de 2020 se vieron distorsionados por la reducción de movilidad que provocó la pandemia del COVID-19.

El uso cada vez mayor de bicicletas y patinetes en las ciudades ha provocado que las cifras de accidentes mortales o con heridos graves no se reduzcan en áreas urbanas; muy al contrario, se ha producido un aumento en los últimos años. Reducir la velocidad en vías urbanas a 30 km/h tiene como objetivo reducir el número de accidentes y la gravedad de los mismos. La UE cree además que esta reducción puede tener otras ventajas, como son una reducción significativa de la dependencia del petróleo, de las emisiones de gases de efecto invernadero, de la contaminación atmosférica local y de la contaminación acústica.

La reducción del límite de velocidad es una medida que necesitará meses, incluso años, para consolidarse. Y entre las medidas que recomiendan los expertos se encuentra una que va a crear polémica: los controles de velocidad. En una vía limitada a 20 km/h la sanción por circular a 41 km/h sería de 300€ y 2 puntos; si el límite es de 30 km/h la sanción será la misma circulando a 51 km/h. En los próximos meses el bolsillo de los conductores que tarden en adaptarse al nuevo límite les recordará que los nuevos límites de velocidad están aquí para quedarse.

Hay otras medidas que deberían acompañar a la reducción del límite de velocidad, pero no sabemos cuándo ni cómo van a implantarse. En otros países europeos se mantiene el límite de 50 km/h en vías con separación física del carril bici, por ejemplo. Y la UE entiende que la reducción de los límites de velocidad debería ir acompañada de mejoras en el transporte público (horarios convenientes, comodidad, facilidad de acceso, fiabilidad de los servicios, disponibilidad de información relativa a la duración de los trayectos y a los itinerarios alternativos, etc). Otra medidas más impopulares incluyen la regulación de las zonas de aparcamiento (zona azul y similares), las zonas de bajas emisiones, la tasa de congestión (cobrar un»peaje» los días o durante las horas de más tráfico) y las zonas de acceso restringido.

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